De ANÁLISIS y Cuestión de Fondo

Una de las víctimas que fue explotada sexualmente por el locutor de Concordia Gustavo Alfonzo, contó en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9, Litoral) cómo fue el infierno de esa situación cuando apenas tenía 14 o 15 años de edad y era noviembre de 2014. Una historia de prostitución de menores y droga, donde personas vinculadas al poder político de turno y empresarios de Concordia eran los clientes elegidos para abusar de esas niñas. Un testimonio conmovedor por el infierno de las víctimas; pero también esclarecedor del comportamiento impune con el que se manejaron muchos que formaron parte de esta historia. Esta víctima, hoy mayor de edad y que debió abandonar el país por sus propios medios ante las presiones y amenazas recibidas, porque el Estado no le brindó ayuda, contó que Mauro Urribarri, ex ministro de Gobierno y Justicia de la provincia e hijo del dos veces gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, Sergio Urribarri, era uno de los que la frecuentaban. En el 2014, en que fuera detenido Alfonzo, Mauro Urribarri era secretario de la Cámara de Senadores de la provincia y en diciembre de 2015 asumió como ministro de Gobierno de la actual administración justicialista. “Ellos sabían que nosotras éramos menores, pero no les importaba. Nos obligaban a tener sexo con ellos, por dinero y nos hacían tomar cocaína y alcohol con ellos, en cada encuentro”, dijo en el reportaje exclusivo, desde un país de América Latina, donde estuvo hasta hace pocos días. La joven contó por primera vez de la presencia del hijo del ex gobernador. Ni siquiera en el juicio ante el Tribunal Oral Federal de Paraná, en que fuera condenado Alfonzo, se animó a brindar esos detalles. La sentencia se conoció en marzo de 2017; o sea, cuando aún era ministro Urribarri, quien fue renunciado en el cargo a fines de octubre de ese año.

La joven Sofía, que ahora tiene 21 años, indicó también que Mauro Urribarri no estaba solo en las fiestas organizadas por Alfonzo. También señaló sin titubear a Fernando Rougier, quien estuvo a cargo –paradójicamente- del área de Minoridad en Concordia, en momentos en que menores de edad eran sometidas a toda clase de abusos sexuales y consumo de estupefacientes y alcohol.

“Las fiestas podían comenzar un sábado y terminaban el domingo a la noche”, recordó esta víctima quien también señaló que varios empresarios eran habitués y consumidores de esas reuniones.

Recordó además cómo conoció a Alfonzo (su explotador sexual y quien hoy cumple una condena de diez años de cárcel) cuando tenía trece o catorce años y cómo la ubicó en el mundo de la prostitución. Además, recordó las presiones y los contactos que intentó realizar Mauro Urribarri en todo este tiempo en que estuvo exiliada (incluso en varias instancias de este año). Por último, contó cómo rehízo su vida (reiterando, sin ayuda del Estado) y cuánto le sirvió el acompañamiento de la hermana Martha Pelloni, a la que valoró como “un amor de persona”.

-Cuando comenzó tu martirio, ¿cuántos años tenías?

-Catorce años recién cumplidos. Estaba inmersa en un ambiente bastante complicado. Comencé desde los trece años; pero el punto débil fue a los catorce años. A Gustavo Alfonzo lo conocía desde los trece.

-¿Cómo se conocieron?

-Lo conocí por contacto de una amiga mía que trabajaba en un boliche. Me acuerdo que salía en ese tiempo a un boliche “Hostal del Río” que estaba en la playa. Y ahí lo conocí. Después comencé a tener contacto con él como amigos. Pero, a los catorce años comencé a trabajar con Alfonzo en el boliche que él tenía en Concordia.

-¿Qué es trabajar?

-Trabajaba en la barra, en lo que era relaciones públicas.

-¿Pero tenías catorce años?

-Tenía catorce años. Y con esa amiga andaba para todos lados. Después de unos meses, cuando cumplí los catorce años quedo embarazada de un novio. Durante esos meses estuve tranquila, como quien dice, hasta que nace mi hijo Felipe. Me separo del padre de mi hijo cuando cumplió dos meses y comienzo a salir de nuevo con mis amigas. Ya tenía quince años.

-¿Y volviste a trabajar con Alfonzo?

-Volví a trabajar de nuevo con Alfonzo. A los dos meses de estar trabajando con él, resulta que me ofrece y como siempre dije en la causa, él me ofrece a ir al departamento. Y ahí comienza. Durante un tiempo todo era muy bien, pero luego se trastornó en un infierno.

-¿En qué consistía trabajar para él, además del boliche?

-Consistía en muchas cosas. Por ejemplo, íbamos a fiestas privadas donde teníamos que tener sexo por cambio de dinero. Había gente del poder.

-¿Qué es gente del poder?

-Gente del poder es gente que está en la política. En cargos políticos y hoy en día algunos ya no están. Y ellos iban a esos eventos, a esas fiestas privadas, en las cuales yo iba con mis amigas. En ese lugar estuve dos meses encerrada. No me acuerdo bien las fechas, pero creo que fue en septiembre, octubre. Era yo y capaz que nueve chicas más.

-¿Y qué edades tenían?

-Por ejemplo, había una que estaba conmigo que tenía 16 años, que era Yanina. Después otra chica que tenía catorce años. Estaba Fiorella que tenía 17 años. Y el resto eran mayores de edad. Menores de edad éramos cuatro o cinco.

-Y cuanto te dejaban con los políticos, con la gente del poder, ¿había empresarios también?

-Había empresarios, abogados, contadores. Gente de dinero, de clase media alta y políticos.

-¿Todos ellos sabían que ustedes eran menores?

-Ellos sabían que yo era menor, porque ellos mismos me preguntaban la edad y les decía que tenía quince años. De todos modos, sabían que se estaban acostando con una menor de edad. Y así pasaron tres o tres meses y medio que estuve hasta que mi mamá me rescató de ahí. Pero, durante ese tiempo pasaron muchas cosas. Sufrí violencia. Él me pegaba, me abusaba Alfonzo como las personas que pagaban para tener relaciones conmigo. Durante esos tres meses todo el mundo me buscaba, querían saber de mí, en dónde estaba. Y yo no daba rastro de nada. Recuerdo que ni teléfono tenía. Después de tres meses, a mi madre le dijeron en dónde estaba y ahí fue que me sacó. Siempre cuento que esos tres meses fueron realmente de infierno. Es decir, si hubiera permanecido un tiempo más, no sé si hoy estaría viva. Esos tres meses lo que hizo Alfonzo conmigo, sinceramente, no tiene palabra.

-Cuando Alfonzo llevaba a esas personas del poder, ¿demostraba tener una relación muy fluida, muy estrecha con ellos? ¿O era una cuestión comercial para él?

-Para él era una cuestión comercial, pero también había cosas que no me cerraban.

-¿Por ejemplo?

-El trato que él tenía conmigo. Porque a mí me abusaba y me pegaba; pero a las otras, no. A mí y a la otra menor sí, pero a las demás no.

-¿Nunca le preguntaste por qué?

-Nunca tuve la oportunidad de hacerlo ni tampoco el acercamiento.

 

Políticos, empresarios, sexo y drogas

-Cuando te referís a gente de la política, ¿sabes de qué partido?

-Sé que eran del peronismo de Concordia. Me acuerdo que uno que trabajaba en el área de Minoridad era Fernando Rougier, que hoy en día no está más en ese cargo. Por ejemplo, Mauro Urribarri, que en ese tiempo estaba en un cargo político en el Senado. Y abusaban de menores.

-¿Ellos participaban?

-Ellos participaban e iban a varias fiestas y así sucesivamente durante tres meses. También estaba una persona que era de Concordia, que hoy en día está en otro país, que era Pablo Carayani y que hoy en día es una figura pública, pero en su momento participaba de esos eventos y de todas esas fiestas que había. Y gente económicamente de clase media alta, que también iban a los eventos. Después otras personas que hasta el día de hoy no conozco el nombre, pero sí sé que eran de cargos altos.

-¿Cuánto duraban esas fiestas?

-Esas fiestas duraban toda la noche, a veces terminaban al otro día. Podía comenzar un sábado y finalizar un domingo de noche. O entre semanas, los martes, los miércoles. Y a cualquier hora del día si tenía que ir a tener relaciones por dinero, tenía que ir. Y no importaba si eran las nueve de la mañana o dos o tres de la tarde. Eso era las 24 horas.

-¿Y eso, qué incluía?

-Eso incluía drogas, bebidas alcohólicas. Más drogas que alcohol, era cocaína. Lo único que recuerdo es que tenía que consumir cocaína; pero marihuana jamás.

-¿Y cada uno que iba a esas fiestas tenía a disposición cocaína?

-Así es. Y eso lo conseguía Alfonzo. Él era el que nos daba las drogas a nosotras. En realidad, él nos daba todo a nosotras, era el que nos vestía, el que nos calzaba, el que nos peinaba; nos hacía todo. Y en el lugar que yo estaba, quedaba medio alejado de la ciudad.

-Se sabe lo que pasó con vos a partir del rescate de tu madre del departamento de Alfonso y luego la causa judicial y todo lo demás. ¿Pero, y con las otras menores qué ocurrió?

-Con las otras menores no tuve mucho trato. Hasta el día de hoy han pasado casi cinco años de la causa, y no he tenido contacto con ninguna de ellas. Pero sí se por lo que me dijo mi abogado, que varias de ellas se presentaron a declarar. Y una de ellas es menor de edad.

-¿Y durante el juicio cuánta presión sentiste o te hicieron sentir?

-Durante todo el proceso del juicio estuve un poco aislada. Pero, supe que después se comunicaron con mi madre, quien recibió varias llamadas. Luego me fui del país, tuve mi teléfono y volví a tener mis redes sociales porque quise, porque también necesitaba tener una vida. Y ahí comenzaron a contactarse conmigo, mandarme mensajes. He cambiado de número varias veces porque me enviaban mensajes. Y me fui del país porque si me quedaba en Argentina, me iban a matar. Entonces, para tener otra vida y tener paz estuve fuera del país y varios meses incomunicada.

-Se inicia la causa, queda detenido Alfonzo. Antes del juicio en el Tribunal Oral Federal de Paraná, qué pasaba con vos y con tu familia. Porque hay que pensar que habrán intentado silenciar todo esto ya sea con presiones o con ofrecimientos económicos.

-En realidad, estuve tan aislada, porque mi familia no es que me ocultaban cosas, pero sí trataban de no hablar del tema delante de mí. Hay muy pocas cosas que sé de la causa, porque mi familia hasta el día de hoy no me ha dicho nada. Pero lo he entendido que es algo para cuidarme. Pero una de las pocas cosas que me enteré de esa época, es que le ofrecieron dinero para que se calle; que le pagaban para que de baja la causa.

-¿A quién le querían pagar?

-A mi mamá. Le ofrecían mucho dinero para que se calle, diera de baja la causa y así Alfonzo pudiera salir. Eso es lo único que sé, porque después el resto mi familia trataba de no decirme nada. Es más, hay cosas de la causa que hasta el día de hoy no las sé. Tampoco tengo el interés por preguntar porque no quiero saber y porque mi familia trató de cuidarme y de resguardarme.

-¿Alguna vez Alfonzo te contó cuánto dinero le ingresaba por estas fiestas?

-Sí, eso sí. Por ejemplo, por relaciones, en ese tiempo él cobraba arriba de los tres mil, cinco mil, seis mil pesos. Era lo que le cobraba a cada uno por tener relaciones. Me acuerdo que una noche fuimos a una fiesta y yo me vive con casi catorce mil pesos en el bolsillo.

-¿Qué fue lo peor que te paso en esas fiestas?

-De todas las cosas peores que me pasaron, hubo una que me marcó. Fue una noche, que una persona que estaba conmigo me pegó y quiso tener relaciones a lo bruto. Después de mucho tiempo me costó sanar eso. Porque más allá de todo, tenía quince años y me acuerdo que esa noche me lastimó por completo y me dejó toda marcada. Y así como había quedaba toda lastimada y marcada, me llevaron a tener relaciones con otra persona más.

-¿Qué margen tenías para decir no en alguna situación?

-No había oportunidad. No podía decir nada porque ellos eran los clientes y yo tenía que callarme la boca. Y si yo les decía que no; luego Alfonzo cuando iba al departamento me pegaba.

-Luego del juicio, vos te vas del país; Alfonzo queda preso. ¿En este tiempo él intentó contactarse con vos o con tu familia?

-Sé que al principio cuando arrancó la causa, estuve en Concordia apenas dos meses. Y automáticamente mi familia me sacó del país. Durante esos dos meses, él mandaba a decir cosas, pero a través de otra persona. Y hasta el día de hoy, jamás recibí una llamada de él o algún mensaje; y tampoco quiero. A mí no me molestó, pero no sé sí lo hizo con mi familia, porque mi familia no me lo va a decir para cuidarme.

-¿Y los hombres de la política intentaron contactarse con vos?

-Ellos varias veces. Por eso varias veces he tenido que cambiar de línea.

-¿De quién hablás?

-Por ejemplo, Mauro Urribarri en varias oportunidades e incluso hasta por Instagram me ha enviado mensajes.

-¿Y qué te planteaba Mauro Urribarri?

-Por ejemplo, “Holas, cómo estás”. “Hola, te extraño”. “Hola, tanto tiempo”. También “qué es de tu vida”. “¿Dónde estás, que hace mucho que no te veo?”. Preguntaba: “¿Estás en Argentina? ¿Estás fuera de Argentina?”. Y yo no le respondía porque ahora tengo una vida aparte y no me interesa contestarle.

-A partir de la causa, ¿te sentiste contenida psicológicamente?

-Contenido sí, pero psicológicamente, no. Siempre digo que el Estado no me brindó ninguna ayuda. Jamás. Para mí, el único psicólogo en ese momento fue mi abogado, fue una persona que me trajo el abogado y que era psicóloga social, que trabajaba en la cárcel y ella me ayudó durante todo el período hasta que me fui de la Argentina. De esa persona no tengo queja, para mí Anita es una luz hasta el día de hoy. Perdí su rastro, pero ella en ese momento fue mi luz. Si hoy estoy, es gracias a ella. Durante esos dos meses, de toda la locura del juicio; salíamos a caminar, iba todos los días a mi casa, conversaba conmigo.

Nueva vida

 

-¿Y cuánto pudiste rehacer tu vida fuera del país?

-Hoy estoy feliz de estar en otro país. Creo que es lo mejor que pude haber hecho. Hoy hace un año y dos meses que no viajo a Argentina y tampoco tengo intenciones de ir. Viajé hace un año porque falleció mi padre; pero si era otra circunstancia no iba. Estoy feliz con mi hijo, disfruto de la vida. Salgo a la calle y camino en paz. Estoy trabajando, nadie me juzga ni me marca con el dedo diciendo “ahí va la chica del caso Alfonzo”. Puedo caminar libremente por la calle.

-¿Y los fantasmas no aparecen de vez en cuando?

-Y de vez en cuando esas cositas aparecen. Aparecen esos temores, esos miedos; pero trato de vencerlos y de mirar hacia adelante y seguir para adelante. La recuperación de todo lo que me pasó, es decir, me fui de la Argentina a los 16 años cuando mi papá me sacó del país y hasta los 18 fueron todos años de recuperación. Fueron tres años de silencio, donde no hablaba con nadie, donde todo el mundo quería saber información sobre mí y mi familia no daba información de nada. Durante todos esos años me acompañó mi familia. Cuando cumplí los 18, mi cabeza hizo como un “click”, era mayor de edad y había muchas cosas que tenía que asumir. Y al largo tiempo las fui entendiendo. El proceso fue duro y bastante complicado. Me acuerdo que me llevaron a un lugar religioso y que en su momento me fue de gran ayuda. Era un centro de rehabilitación.

-Eso fuera del país.

-Sí, eso fuera del país. Me acuerdo que había chicas con más problemas que los míos. En ese lugar pude encontrarme conmigo y al mismo tiempo ver otras realidades. Tomé contacto con otras personas que también querían salir adelante y eso me motivaba día a día para salir adelante. Y también ayudar a las otras personas, porque muchas veces uno se enfoca en uno mismo; pero si se pone a ver las otras realidades comprenderá que hay cosas peores que las que le pasan a uno. Y eso es lo que me ayudó hasta el día de hoy. Ese lugar para mí fue sin palabras y estoy muy agradecida.

-La hermana Martha Pelloni siempre se preocupó mucho por vos. ¿Ella siguió en contacto con vos?

-Sí, me escribió hace quince días. Me mandó un mensaje al correo, donde me expresó que me buscó durante mucho tiempo, me dejó su número para que me comunique y por WhatsApp le contesté dándole las gracias por haberse ocupado y defendido en su momento. Pienso que, gracias a ella y a parte de la prensa, la causa se dio a conocer; y caso contrario hubiera estado todo muy tapado hasta el día de hoy. Y la hermana Martha Pelloni es un amor de persona, siempre está mandándome mensajitos, y preguntando cómo estoy y cómo está mi hijo y mi familia; me dice que me quiere mucho. El contacto que tengo con ella es un vínculo muy lindo.

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